viernes, 5 de enero de 2018

Fetiche por la inocencia

"Santita" "mojigata" "inexperta" "inocente" "ingenua"... "una nena"
¿Será que existe un fetiche en los hombres por esta clase de chicas?
Ni siquiera sé por qué lo pregunto si es obvio que sí. No sé si seas una chica que se amolda con este grupo, o seas de esos chicos que se sienten atraídos por personas como nosotras o si seas alguien totalmente ajeno al tema; pero puedo jurar que he visto más de una vez.
 Voy a hacer una confesión: Se siente mal, pero se siente bien. En el fondo sabés que es sólo una atracción lo que él está sintiendo ¿Pero acaso no siente una misma una atracción también? Es atractivo pensar que alguien te desea, y en el momento uno trata de no pensar en qué consiste ese deseo.
A veces se siente como si quisieran arrebatar algo, como si quisieran ser "el primer hombre que pisó la luna". El primero que la hace excitarse, el primero que le da un beso con lengua, el primero que le pregunta si es virgen, el primero que le quita esa virginidad. Se la quita y se la lleva como un trofeo que pondrá en la chimenea de su casa.
Olvidaste que "love is not a victory march, It's a cold and it's a broken Hallelujah"
Estoy en paz porque sé que algún día vas a desear no haber apagado mi grito, mi frío y roto Hallelujah. A veces parecemos inocentes pero no quiere decir que lo seamos. 
No, no sos el primero en su vida. Pero perdiste la oportunidad de ser el último.
Ellos también son inocentes. Inocentes porque creen que no pensamos. Inocentes porque realmente creen que es toda una novedad cuando nos hablan de ciertas cosas. Inocentes porque piensan que somos sólo una envoltura, un delicado papel de regalo delicado que quieren abrir. Pero olvidan que dentro hay un corazón y un cerebro; a veces en pugna. Un corazón y un cerebro que nos van a acompañar el resto de nuestra vida y nos harán sentir estúpidas.
Cada vez que veas una chica así y sientas que un hormigueo te recorre los pantalones pensá en las horas de insomnio que vas a regalarle a esa chica. Pensá en las noches que va a sonreír por vos, y las noches que va a maldecir tu nombre. Pensá en el alma que estás destruyendo, en la luz que estás apagando. Pensá en cuánto podría haberte iluminado esa luz y no la dejaste hacerlo. ¿Preferís vivir en la oscuridad?
Y vos, chica inocente que lee esto. Mi amiga no llores si él no te llora. No pienses en las conversaciones que tuvieron, en si dijiste algo incorrecto o no si él no lo piensa. Pensá más bien en por qué te gustó en primer lugar. No te avergüences si él, que tendría motivos para hacerlo, no se avergüenza. Si él duerme tranquilo no pierdas tu sueño. No te avergüences de haber querido a alguien, porque esa es la vida. Amar es siempre algo de qué enorgullecerse. Y podés ver su foto y decir "este es alguien a quien quise, que alguien brinde conmigo por haberlo querido tanto. Que alguien brinde conmigo por la incríble historia de amor que imaginé en mi cabeza y porque podría haber sido un bet seller ". Entonces volvé a tu inocencia, con la mente tranquila, con tu frente en alto y con corazón limpio de dolor. No se puede obligar el amor. Ni siquiera se puede obligar a que no les excite tu inocencia.

You must think that I'm stupid
You must think that I'm a fool
You must think that I'm new to this
But I have seen this all before



miércoles, 27 de diciembre de 2017

Incongruencia

Había escrito esto hace un tiempo largo ya.
No lo había publicado porque no me sentía ya tan identificada con lo que quise describir en el poema. 

No necesito que alguien me lo diga
puedo ver las pruebas de mi propia incongruencia
dibujadas en mi vida
repetidas por mí con insistencia

me basta el afecto para que no quererlo
me basta el halago para creerlo falso
a veces te temo
y a veces te extraño

no es algo en tu persona
es mi mente que todo cuestiona
es mi sueño que me aprisiona
en tantos momentos me controla

me basta tu cariño para tener miedo
me basta mi rechazo para sentirme a salvo
me alcanza una canción para no pensar 
me alcanza esta noche para descansar
me alcanza la vida para volver a empezar

jueves, 9 de noviembre de 2017

Te quiero


sólo quería decirte que te quiero
aunque nunca te lo diga
me hiciste quererte cuando no creía
me hiciste quererte cuando querer no quería
te quiero por tu cariño
te quiero por las palabras que has dicho
te quiero por las cosas que has escrito
te quiero
y me niego
pero creo
creo que no es delito bajo este cielo
admitir que sí te quiero

miércoles, 25 de octubre de 2017

Capricho

Tengo un capricho con vos
Nadie lo sabe
Ellos no lo saben, vos no lo sabés.
Pero sos un capricho
Sos lo incesario, lo estúpido lo complicado
Sos en lo que a veces mi mente se distrae
Sos lo último que me conviene
Sos una buena fotografía
Sos lo que no te voy a decir
Sos regar las plantas en medio de un diluvio
Pero sos lo que me hace olvidar quién soy
y el diluvio que hay en mí
Sos un capricho
Ellos no lo saben, vos no lo sabés

miércoles, 2 de agosto de 2017

voy a dejar que me enamores

voy a dejar que me enamores
voy a dejar que mi mente viaje
voy a dejar que tus palabras me llenen


voy a dejar de luchar
voy a dejar que seas imprescindible
voy a dejar que te necesite
voy a dejar que me ilusiones


voy a dejar que me rompas el corazón
voy a dejar que el tiempo fluya
voy a dejar que todo vuelva a empezar
voy a dejar que todo esté justo como cuando todo comenzó

jueves, 29 de diciembre de 2016

Odio

Odio que no te importe lo que a mí me importa
Odio que sólo yo tenga que vivir con mis pensamientos
Odio que puedas vivir en paz viéndome
Y yo ni siquiera pueda vivir en paz sabiendo que no te importo
Odio tu indiferencia
Odio sentir mi cuerpo temblar en este momento
Odio sentir que mi cuerpo me odia
Odio preocuparme
Odio que me preocupe que no te preocupe lo que me preocupa
Odio no ser capaz de odiar algo sin sentirme culpable
Odio arrepentirme de tanto odio
Y odio odiar

viernes, 25 de noviembre de 2016

Jane Eyre: Amistad

DE MÁS ESTÁ DECIR QUE ESTA PUBLICACIÓN CONTIENE (INTENCIONALES O NO) ALGUNOS SPOILERS DE JANE EYRE

 "-Aunque todo el mundo te odiase, mientras tu conciencia estuviese tranquila, nunca,
créelo, te faltarían amigos." Elena a Jane.
Siento que hay unos cuantos temas que son el foco de la historia y que la rondan constantemente; podría nombrar entre ellos: Dios, el amor, la conversión, la concepción de lo que está correcto y lo que no...
Pero sólo para no explayarme mucho voy a hablar de uno en particular: la amistad; específicamente desde la relación entre Rochester y Jane.
La primer persona que notamos en la novela tratando con amabilidad y humanidad a Jane es el médico que solicitan cuando ella desmaya en casa de su tía luego de que la confinaran en el horrible cuarto rojo; y automáticamente ella al hablar de él utiliza la palabra amigo, aunque no hubiera más de unas cuantas líneas de diálogo entre ellos.
"Mientras estuvo sentado junto a mí, yo sentía la impresión de que tenía un amigo a mi lado, pero cuando salió y la puerta se cerró tras él, un gran abatimiento invadió mi corazón. Dijérase que la habitación se había quedado a oscuras."
 Jane durante toda la historia se muestra sola y casi buscando desesperadamente alguien con quien compartir una amistad, y por eso se exalta tanto cada vez que algún personaje se muestra mínimamente afectuoso con ella
 En cuanto llega al colegio conoce a Elena y, por primera vez, lo que es tener una amiga. Ella no sólo la trataba amorosamente sino que, sus enseñanzas constituyen un quiebre y momento de inflexión en la vida de Jane, sobre todo tomando en cuenta que tristemente debe separarse de ella ya que muere muy joven. En el colegio también se encuentra con otras almas amables entre sus compañeras y el resto del personal educativo, y cuando la que ella más apreciaba abandona la institución, ella se siente perdida, por decirlo de alguna forma.. en sus palabras puede verse cuánto se apoyaba ella en su amiga, la señorita Temple
  Al principio creí que sólo me hallaba triste por la pérdida de mi amiga. Pero al cabo de mis reflexiones llegué a otro descubrimiento, y era el de que, desaparecida Miss Temple y, con ella, la atmósfera de serenidad que la rodeaba y que yo asimilara, se esfumaban también todos los pensamientos y todas las inclinaciones que el contacto con ella me produjeran, y volvía a sentirme en mi elemento natural y a experimentar las antiguas emociones. Hasta entonces, mi mundo había estado reducido a las paredes de Lowood y mi experiencia se constreñía a la de sus reglas y sistemas. Más ahora recordaba que había otro mundo, y en él un amplio campo de esperanzas, sensaciones y goces para quien tuviera el valor de arrastrar sus peligros.
 Cuando llega a Thornfield (al igual que en el resto de la novela) se muestra ampliamente agradecida por simplemente todos aquellos que la tratan con amabilidad,  como es el caso de la señora Fairfax, aunque con ésta al igual que con otros personajes posteriores, nunca encuentra una amistad profunda, alguien que realmente la entendiera y compartiera sus profundos, oscuros y secretos pensamientos
A medida que iba caminando me sentía más contenta, hasta el punto de que más de una vez me detuve para preguntarme el motivo de tal alegría, ya que, en realidad, no me dirigía a mi casa ni a un lugar donde me aguardasen con impaciencia amigos cariñosos. «Mrs. Fairfax me acogerá con una tranquila sonrisa y Adèle me tomará las manos y comenzará a saltar cuando me vea -pensé-, pero la verdad es que ellas piensan en cosas distintas de mí, como yo pienso en cosas distintas de ellas.»
Todo cambia cuando el Señor Rochester llega a su vida. Siempre se muestra rodeado de un halo de misterio, como si fuera difícil para quien está leyendo la novela, y creo que para la misma Jane también, lograr descifrar realmente su carácter..
Pero desde el primer momento parece ser que es él quien siente hacia ella esa compatibilidad y continuamente busca darle charla, estar cerca, al punto de que en muchas situaciones se encuentra contándole secretos a los que Jane ni siquiera sabe muy bien cómo reaccionar.
La relación de Jane y Edward Rochester transcurre transformándose lentamente en una linda y profunda amistad, y casi en el mismo momento en que ella se da cuenta de ello descubre también, que lo ama.
La espontaneidad de sus maneras me libró de la molestia de sentirme cohibida, y la amistosa franqueza, tan correcta como cordial, con que me trataba, me impresionó. Al poco tiempo experimentaba la impresión de que Rochester era más bien un amigo que un amo, aunque a veces me tratara con imperio. Pero no me molestaba, porque comprendía que tal era su costumbre. Sintiéndome más feliz, más interesada en la vida, mejor tratada, me encontraba más a gusto de lo habitual. Los vacíos de mi vida se llenaban y, físicamente, también mejoré: estaba más gruesa y más fuerte. ¿Me parecía feo ahora Mr. Rochester? No, lector, la gratitud, unida a cuanto veía en él, todo bueno y genial, hacían que su rostro se me figurara lo más agradable del mundo. Su presencia en una habitación parecía alegrar y caldear la atmósfera mejor que el más brillante fuego. (...) Su pena, cualquiera que fuese, me apenaba a mí y hubiera dado cualquier cosa por poder mitigarla.
Hay un momento en que Jane debe volver a la antigua casa donde vivió con su tía, ya que ésta la manda a llamar para hablar con ella antes de morir, y debe pasar los días rodeada de sus "primas" quienes en su niñez fueron sólo una causa de sufrimiento más.Antes de partir el momento de la despedida con Rochester es, aparte de tiernamente cómico, muy interesante. El siguiente fragmento pertenece a esos días de estadía con sus primas:

"Una mañana comencé a dibujar un rostro, sin preocuparme de lo que pudiera resultar. Tomé un lápiz blando, de punta ancha, y comencé a trabajar. A poco, había trazado una frente amplia y saliente, y el contorno de una cara cuadrada. El principio me agradó y comencé a completar las facciones. Bajo aquella frente se imponían unas cejas horizontales reciamente marcadas, a las que habían de seguir, naturalmente, una nariz enérgica, de amplias ventanas, una boca flexible y una firme barbilla con un bien definido hoyo en el centro. El conjunto necesitaba, evidentemente, patillas negras y cabello negro, formando dos tufos en las sienes y ondeado por arriba. Los ojos habían quedado para lo último, por requerir un trabajo más esmerado. Los hice grandes, muy sombreados, con largas pestañas y pupila ancha y brillante. Mirándolo, pensé: «Está bien, pero no produce un efecto completo. Necesita más fuerza, más alma.» Un par de toques, que dieron a las sombras más oscuridad y a las luces más brillo, completaron felizmente el trabajo. Tenía el rostro de un amigo ante mis ojos. Por tanto, ¿qué importaba que aquellas dos jóvenes me volviesen la espalda? Me sentí absorta y contenta y sonreí contemplando el dibujo."

"-Pase, Jane -dijo, separándose a un lado del portillo-, pase y descanse sus piececitos fatigados en la casa de un amigo."
Son las palabras con que la recibe al volver
"¿A mí? -exclamé, empezando a creerle, en vista de su apasionamiento y, sobre
todo, de su ruda franqueza-. ¡A mí, que no tengo en el mundo otro amigo que usted, si
es que usted se considera amigo mío, y que no poseo un chelín, no siendo los que usted me paga!"
Es lo que ella contesta ante su propuesta de matrimonio

Para mí Rochester y Jane son dos almas afines que se buscaron por tanto tiempo, que al encontrarse finalmente no pueden, según las convenciones, darse el lujo de disfrutar plenamente la una de la otra.
Lo que yo siento es que no sólo Jane era quien necesitaba y buscaba una amistad, una conexión, esa conexión que logra con Rochester, sino también el mismo Rochester en persona, sólo que pareciera que él tenía muy en claro que esa búsqueda iba también ligada a una búsqueda más básica: la de una esposa, una compañera de vida.
 Cuando él le hace un resumen de su historia a Jane, luego de que se descubriera toda la verdad, se puede ver que era simplemente un joven que debió pasar sus días entre una familia que, primero y principal lo consideraban tanto que no querían que heredara la fortuna y que lo hicieron casarse con una mujer que... bueno para qué ondar en detalles, pero en la que ciertamente no encontró alguien con quien compartir sus pensamientos, sus reflexiones, su ser... su vida. En los sucesivos años él mismo se describe como una persona que vagó por el mundo buscando "ese alguien"
Él también buscaba una amistad, y es precisamente así como él hace que la relación con Jane se desenvuelva; tal es así que infinidad de veces leemos que él simplemente la llamaba "amiguita mía".
Ahora ¿Por qué digo que era amistad lo que de verdad él anhelaba de Jane? (porque bien podría decir que la anhelaba, no sé, de forma física solamente, "lujuriosa" pero no) digo que era su amistad lo que él quería, o dicho en sus propias palabras "su alma", porque en su "coqueteo" aquel período en que él quiso saber si ella era la indicada, lo que hacía era contarle sus secretos, sus reflexiones, "filosofar con ella", diría yo hoy por hoy..
Como él mismo lo expresa, no era su parte carnal la que más deseaba, sino su alma
"-Nunca he visto -rugió él, rechinando los dientesnada a la vez tan frágil y tan
indómito. En mis manos es como una caña que puedo romper con los dedos. Pero ¿qué
gano con quebrarla, con aniquilarla? Ahí está su mirada, su mirada resuelta, libre, feroz,
triunfante. Con su envoltura carnal puedo hacer lo que quiera, pero lo que habita en ella
escapará siempre a mi voluntad. Y es su alma, su alma enérgica y pura, lo que yo deseo
de ella, no sólo su cuerpo."
 Yo encuentro a ambos personajes semejantes en espíritu; de distinta forma pero ambos en su oscura soledad, con un triste pasado. Encontraron uno en el otro quien los llevara hacia la luz...
-¿Cómo era su conciencia a los dieciocho años, señor?
-Como la de usted: limpia y clara, sin que una sola gota de agua turbia la hubiese
contaminado aún. Yo era como usted, igual que usted. La naturaleza, señorita, me
inclinaba a ser un hombre bueno, y ya ve usted que no lo soy. Está usted pensando que
me adulo a mí mismo: lo leo en sus ojos, y yo comprendo enseguida ese lenguaje...
Quizás sea por eso que adoro tanto esta historia de amor entre estos protagonistas, porque siento que representan lo que realmente el amor debiera ser: ese oasis en medio del desierto de la soledad de una persona, esa personificación de todos los afectos cariñosos que el ser humano desea recibir y a la vez dar. Tener a alguien a quien amar debiera ser visto como el privilegio de poder compartir la vida, los pensamientos, los secretos, las dudas con alguien que puede llegar a comprenderlos.
Rochester y Jane no encontraron uno en el otro quien solucionara sus tristezas, sino simplemente alguien con quien compartirlas, y eso de por sí, las mitiga.

"-Amiguita mía -dijo-, quisiera estar solo con usted en una isla desierta, lejos de turbaciones, peligros y odiosos recuerdos." Edward Rochester a Jane Eyre